La Casona de Susana es, antes que nada, una casa para habitar. Las habitaciones son de las que se disfrutan y no de las que se atraviesan, los espacios comunes se usan de verdad y el jardín tiene la costumbre de retener a quien salió apenas un minuto. Ahí se lee, se planea el día siguiente y muchas veces se queda hasta que se va la luz.
Esa calma no cuesta comodidad. La costanera y las playas del río Uruguay están a pocos pasos, los comercios y restaurantes del centro quedan a una caminata corta o a unos minutos en auto, y los caminos hacia el paisaje entrerriano empiezan prácticamente en la esquina. Para quien busca alojamiento en Colón, Entre Ríos, con un poco de aire alrededor, la ubicación hace casi todo el trabajo.
La casa funciona igual de bien para parejas que quieren un fin de semana lento, familias que necesitan espacio para desplegarse y viajeros que cruzan la región y buscan un lugar tranquilo donde parar unas noches. Acá no hay programa fijo: hay una base cómoda y un pueblo que vale la pena caminar.